• La Ley Yolanda lleva el nombre de la primera secretaria de Recursos Naturales y Ambiente Humano de Argentina, designada por el presidente Perón en 1973.
  • Fue la primera mujer en ejercer un cargo de esas características en América Latina.
  • Promovió la educación ambiental para la construcción de una sociedad consciente y en equilibrio con la naturaleza.

La Ley Nº 27592 –conocida como Ley Yolanda– tiene como objetivo garantizar la formación integral en ambiente, con perspectiva de desarrollo sostenible y especial énfasis en el cambio climático, para todas las personas que se desempeñan en la función pública en Argentina. Fue sancionada el 17 de noviembre de 2020 y la provincia de Córdoba adhirió el 19 de mayo de 2021, estableciendo como autoridad de aplicación a la Secretaría de Ambiente.

La norma se denomina así en honor a Yolanda Ortiz, química y funcionaria argentina que lideró el ingreso de las “políticas verdes” en nuestro país y en Latinoamérica, al inaugurar un área novedosa: el cuidado del ambiente por parte del Estado.

Yolanda Ortiz fue la primera secretaria de Recursos Naturales y Ambiente Humano de la Nación, designada por Juan Domingo Perón en 1973, durante su tercera presidencia. La creación de esta cartera dentro del Ministerio de Economía constituyó un hito en la historia del país: el Estado argentino reconocía así que la armonía entre la producción y el ambiente era necesaria para el desarrollo sustentable de la Nación. A su vez, el nombramiento de Yolanda como secretaria constituyó un hito social, porque fue la primera mujer en ejercer un cargo público de gestión ambiental en América Latina.

Durante toda su vida, Yolanda Ortiz fue una activa defensora de la naturaleza y de los derechos de las personas. Entendía que solo era posible comprender los temas ambientales a partir de la interacción entre sociedad y naturaleza, y proponía transitar del “egociudadano” al “ecociudadano”. Su sensibilidad social y militancia ecológica inspiraron a innumerables personas dentro y fuera de la función pública.

“Es necesaria y urgente una revolución mental. Hay que buscar nuevos modelos de producción y de consumo, y mejorar las relaciones de la sociedad con la naturaleza”, afirmó Yolanda Ortiz.

Los ideales que formaron su vocación de servicio

Yolanda Ortiz nació en Tucumán en 1925. Las políticas de justicia social que beneficiaron a los trabajadores de la caña de azúcar durante el primer gobierno de Perón marcaron su vocación por los más pobres. Cuando su familia se mudó a Buenos Aires, la joven Yolanda comenzó a trabajar en barrios vulnerables, en intervenciones solidarias organizadas por la Iglesia Católica.

Luego, como doctora en Química especializada en Toxicología, se interesó por mejorar los ambientes insalubres en los que trabajaban los obreros. “Decidí ocuparme de eso porque pensaba que podía hacer algo, siempre por la búsqueda de la justicia social, y de que realmente los trabajadores tuvieran un ambiente digno. Entonces me decidí a estudiar esos temas de contaminación en Francia”, dijo la ambientalista en una extensa entrevista publicada en 2013 el diario Página 12.

Así obtuvo una beca para formarse en la reconocida universidad de La Sorbona, en París, donde permaneció hasta fines de la década del 60. En 1968 vivió las históricas jornadas del Mayo francés –la mayor revuelta estudiantil y huelga general de la historia de Francia– situación que marcaría su vida profesional:

“Fue muy lindo ver cómo se buscaba el ejercicio pleno de la libertad. Estaba el tema ambiental, pero ligado a la democracia, a la libertad, a una actitud contestataria al modelo de desarrollo. Una de las búsquedas fundamentales de ese momento tenía que ver con el acceso a ser feliz. Todo eso me movilizó muchísimo”, remarcó en la misma entrevista.

Cuatro años más tarde, en 1972, Perón redactó su “Mensaje Ambiental a los Pueblos y Gobiernos del Mundo”, en el que alertaba sobre “la marcha suicida que la humanidad ha emprendido a través de la contaminación del medio ambiente y la biosfera” y apelaba a una necesaria transformación de las conciencias: “La concientización debe originarse en los hombres de ciencia, pero sólo puede transformarse en la acción necesaria a través de los dirigentes políticos”. Este mensaje caló hondo en Yolanda Ortiz, quien lo difundió constantemente durante toda su vida.

“Perón tuvo una visión como ningún estadista, vio muy claro que el tema del ambiente no era un problema más, sino ‘el’ problema”, destacó esta pionera en capacitación ambiental.

“Para hacer una política ambiental hay que romper con la lógica individualista. En el mundo entero se dan problemas económicos y ecológicos. Y no hay salida mientras no profundicemos y nos pongamos de acuerdo, porque son temas que tienen que ver con el destino del ser humano”, sostuvo.

Ambiente, economía y género

En 1973, Perón creó la secretaria de Recursos Naturales y Ambiente Humano y nombró a Yolanda Ortiz como responsable. Era la única mujer en un gabinete formado íntegramente por hombres. Bajo su órbita quedaron otras tres secretarías preexistentes: Parques Nacionales, Minería y Recursos Hídricos.

“Había tres señores secretarios manejando esas áreas y entonces Perón decide que se haga una cuarta secretaría, que fuera la de Ambiente Humano y que estuviera por encima de las otras. Esa fue una jugada muy fuerte, los secretarios no le perdonaron haber sido desplazados por una mujer. Perón quería que fuera una mujer, porque Evita le había transmitido todo lo que puede una mujer. Entonces había que tomar una actitud inteligente, y tenía que estar en cada momento dando examen, cosa que no les sucede a los hombres. Fue muy duro, pero fue también hermoso de ver esas posibilidades que había”, contó Yolanda décadas más tarde.

Durante su corta gestión –que duró menos de dos años–, Yolanda incorporó la perspectiva ambiental en la industria nacional. Se ocupó, por ejemplo, de prohibir la habilitación de las empresas que no declaraban cómo se harían cargo de sus desechos.

Sus políticas de control y protección ambiental provocaron enfrentamientos dentro del Ministerio de Economía: algunos sectores la acusaron de “frenar el desarrollo”.

En 1975, tras la muerte de Perón y el derrocamiento de Isabel Perón, Yolanda Ortiz debió exiliarse en Venezuela. Allí continuó su labor ambientalista en la Universidad Simón Bolívar, durante seis años.

Una vida dedicada a la militancia ecológica

Yolanda Ortiz se definía a sí misma como una “optimista patológica”. Durante los últimos años de su vida presidió una ONG ecológica (Centro Ambiental Argentino Cambiar) y trabajó como asesora ad honorem en la Secretaría Nacional de Ambiente y Desarrollo Sustentable, en el Consejo Federal de Medio Ambiente (COFEMA) y en la fundación Revolución 21 –presidida por el músico Charly Alberti, ex baterista de Soda Stereo– dedicada al desarrollo sustentable.

En 2017 se le rindió homenaje en el Congreso de la Nación, donde se le otorgó la Mención de Honor por su trayectoria.

Falleció en la Ciudad de Buenos Aires, el 22 de junio de 2019. Tenía 94 años y una trayectoria política que la dejará en la historia de América Latina como pionera del cuidado ambiental.

Foto: Wikipedia